Bienvenidas y bienvenidos a la locura de mezclar irreverencia y tradición, religión y leyenda, jesuitas e indígenas, al compás de la música barroca y al paso reverberante de 30 danzas con tambor y cascabel. No hay hay nada que pueda prepararte para la celebración de este pequeño pueblecito, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, así que abre los ojos y déjate sorprender.
Sábado 30 de Julio
| Machetero |
Nueve horas de viaje en flota (en autobús "leiton", es decir cama) y aún no hemos llegado a nuestro destino. La ciudad de Trinidad, capital del Departamento de Beni, nos da los buenos días, y empieza la lucha por conseguir el transporte más barato que nos lleve a San Ignacio. Por ser fiestas el precio se duplica, y al final nos montamos en un trufi por 80 bs. (unos 10 euros) que nos estaba esperando para completar aforo. Tres horas por un camino de tierra con ventanillas abiertas adentrándonos en la pampa amazónica, cruzar en barca el río Mamoré, y cientos de aves exóticas después, llegamos a San Ignacio de Moxos.
Es medio día y el calor ahoga. Nos cubrimos con nuestros sombreros cowboy de turista. Vamos a la plaza donde la Iglesia nos recibe fresca a punto de empezar con el programa. Los Macheteros saltan a escena a las puertas del templo. Son el orgullo del lugar y la insignia del pueblo, con sus tocados de plumas de colores, sus machetes en la mano derecha, y los cascabeles de semillas en los pies marcando el paso y acompasando el corazón de los presentes. No sé desde cuándo, pero me sorprendió gratamente que las mujeres también están incluidas en la danza portando orgullosas sus machetes. Después de un rico almuerzo en La Pascana del Gordo, la fiesta continúa y el desfile comienza. El pueblo sale a las calles vestido de gala: a los Macheteros se les suman otras veintimuchas danzas con sus trajes típicos, derrochando folclore:
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| Achus |
- El Tintiririnti es el jinete que anuncia la fiesta a lomos de su corcel.
- Los Achus, "hombres viejos" en ignaciano, lo bailan hombres vestidos de saco (traje) y máscara de madera, con bastón en una mano y muñeca de trapo en la otra. El sombrero es una pieza fundamental, lleno de ceniza y sorpresas.
- Seguidos por grupos numerosos de bailarines como los Tigrecillos, los Toritos, los Angelitos, las Panderetas, los Batos, las Moperitas y las Abadesas.
Pero lo mejor viene cuando cae la noche. Tras ver la puesta de sol en la visita obligada a la Laguna Isireri y sacudirnos el polvo del camino, volvemos a la plaza, ahora llena de gente. Los bailarines respiran exhaustos, las cervezas pesan, hay algodón dulce y guisos de pescado, globos y fuegos artificiales; pero todos estamos a la espera. Se respira cierta ansia, y expectantes nos arremolinamos a las puertas de la Iglesia, impacientes pecadores. Y entre las cabezas de la muchedumbre, ¡por fìn! estalla la chispa del chasquero, y una llamarada amenaza con hacernos arder. Gritos y humo. Sale un achu corriendo hacia nosotras, con el sombrero ardiendo. Huimos aterrorizadas, y hacen falta varios achus más para comprender que aunque quema no arde y que es parte del folclore.Y así pasan las horas entre tragos risas y fuego.
| Iglesia de Sa Ignacio |
Domingo 31 de Julio
El pueblo se levanta temprano para la gran misa. Son las 9:00 am y la Iglesia está a rebosar, continuando con la tradición jesuítica de los discípulos de San Ignacio de Loyola, y arrepentidos todos de tanto exceso. Pero a nosotras nos mueve más el aperitivo musical que el Coro y la Orquesta de San Ignacio de Moxos ofrece, amenizando la misa y dotando de arte el momento, para aquellos que tiempo atrás dejamos de creer en el dogma divino. Para seguir empapándonos de cultura un paseo por el Museo de San Ignacio nos enseña la gran biodiversidad del lugar, además de la historia única de hermandad entre jesuitas e indígenas que perdura hasta nuestros días. Un vistazo a las artesanías de la plaza puede tentar a más de un turista a hacerse con las pulseras de cascabeles para los pies, o el famoso tipoi de colores que visten las mujeres.
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| Tarde de jocheo |
La tarde es de jocheo. En una plaza de toros improvisada a punto de desmoronarse, con el sol implacable de sombrero, la gente se encarama y enreda en el cercado, y toros con jiba gigantes saltan al ruedo. Los señores y jovencitos que se atreven a salir a su paso e incluso encaramarse a su lomo (las mujeres no han sentido esa necesidad de exponerse) están ebrios de varios días de feria, y si no fuera así, ya se encargan los vendedores ambulantes que pululan por la plaza de hincharles a cerveza en un ataque flagrante al sentido común. Varios heridos después y cansadas de las atronadoras rockolas, la Escuela de Música nos acoge para el concierto final del Ensamble Moxos. A la luz de un candelabro la magia de las voces y los instrumentos antiguos sobrecoge y asusta, y te transporta a la profundidad de la selva, a tiempos inmemoriales de indígenas y conquistadores, de naturaleza y sangre. Y así, bautizadas de música barroca y con el alma atragantada en el pecho, decimos adiós a este lugar perdido de tradiciones vivas.
| Ensamble Moxos |
Tips de viaje:
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| Moperita |
- En Trinidad puede salir más a cuenta coger el taxi/trufi a San Ignacio de Moxos en el Mercado Campesino (más barato que en la terminal de autobuses). Aún así, para las fiestas, no faltan taxistas ni flotas que te llevan al lugar.
- Dormir en La Pascana de Pablito, regentada por los creadores de La Escuela de Música, y bajo el lema de "Aqui mando yo, Pablito" el hijo pequeño de la familia. Es un lugar encantador, con sus hamacas en el patio y su desayuno en familia.
- Atardecer en La Laguna Isireri. No os perdáis la maravilla de la laguna, donde darse un chapuzón y avistar los cientos de aves que habitan el lugar. Mejor al atardecer, para ver el sol poniéndose sobre el agua. El camino es de tierra y si vas andando puedes acabar con arena hasta en las pestañas, pero merece la pena. La otra opción es ir en moto-taxi, que creo yo que acabarás igual de sucio.
- Escuchar o comprar un disco del Ensamble Moxos y hacerte fan en su página de Facebook, cada dos años se van de gira por Europa asi que aquí o allí están disponibles.
- Contratar un taxi privado (es decir no compartirlo con extraños) para al salir o entrar del pueblo ir parando por el camino a hacer fotos de las aves y al exuberante paisaje.
- No voléis con Aerolíneas TAM. A la vuelta reservamos pasaje Trinidad-Cochabamba-Santa Cruz, y nos retrasaron el segundo vuelo mas de tres horas (eufemismo de decir hemos cancelado su vuelo porque no había pasajeros suficientes), por lo que no pudimos llegar a la oficina como prometimos
Laguna Isireri
Abadesas




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